Si tu sueño navega en el Tiempo
y no reconoces el umbral del antiguo
Palacio, se prudente; sigue de largo
sin tocar a la puerta.
En la piscina del Tiempo,
nada la Nada.
Si el Maestro que has elegido ignora
tu destino, obrará como el mensajero
que confunde sus entregas.
El tiempo es un vino
que embriaga a la Memoria
con imágenes desvanecidas.
Cuanto más se eleva el loto
en el aire iluminado,
tanto más exploran sus raíces
la oscuridad de lo profundo.
Cuando alcé mi copa
para celebrar tu advenimiento,
el Guardián oscuro
me derribó sobre la escoria...
Si recorres el antiguo
basural de tus sueños,
recogerás algunas gemas,
que el Príncipe más opulento
no logró acuñar entre sus tesoros.
No atiendas a la voz
del pájaro nocturno.
Duérmete al silencio
del pavo real amanecido.
En la piel de la noche
se ha posado la nieve
y aún su helada caricia
entibió el corazón de la sombra.
El joven mandarín se abanicaba
ante la mirada del león.
El jardín imperial se estremeció
cuando asomó la leona entre los mirtos.
Las muecas del niño
encabritaron al corcel del rey.
Las legiones arrasaron la tierra
y de la furia del Sol nació el Imperio.
El silencio al sol puso
una piedra sobre otra.
Detrás de la Gran Muralla
la Corte vivía arrodillada.
El quinto Emperador Ming
temía ser el póstumo en su estirpe.
El mágico cilindro que giraba en el templo
arrojaba la cifra del arroz. |